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Estos días la Aceitera, el recinto que la bailaora Rocío Molina tiene en las afueras de Sevilla como estudio, laboratorio de experimentación y su propia casa, se ha convertido en la «sede» de la Bienal de Flamenco de Holanda.

La VIII Bienal de Flamenco de Países Bajos tendría que haberse celebrado del 22 de enero al 14 de febrero con más de veinticinco funciones en teatros de doce ciudades de Holanda y Bélgica. Su directora, Ernestina van de Noort, se temió lo peor cuando a partir de marzo de 2020 comenzaron los confinamientos. «Entonces decidí hacer un díptico y hacer sólo algunas producciones por mi país y por Bélgica que incluyen artistas residentes en Holanda».

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